AVs in Latin America: Un mundo sin conductores

This is a repost of an essay published in July 2019 on Moviliblog, the blog of the Transport group at the Inter-American Development Bank. It is presented in the original Spanish, with a link to an accurate Google translation. (Image: PSA Peugeot Citroen launches tests of an AV compact car in the Spanish city of Vigo)


Hace más de cuarenta años, el primer vehículo que podría llamarse, realmente, “autónomo” tomó las calles de Japón, cerca de la Universidad de Tsukuba. El vehículo no fue una gran revolución- sólo podía moverse a menos de 20 kilómetros de hora. Pero, por primera vez, eran los ordenadores quienes manejaban.  Lo demás es historia. A ya cuatro décadas de ese famoso viaje, la tecnología de vehículos autónomos avanza exponencialmente cada año. Hoy, hay muchas ideas de las posibilidades que esta tecnología podría tener para uso comercial en transporte de pasajeros y de carga. La promesa de quienes proponen esta tecnología tiene tres partes. 

  • La primera es una gran reducción del peligro de conducir y usar vehículos. 
  • La segunda es la eliminación de tráfico, ya que el número total de automóviles será menor. 
  • Y la tercera, es más movilidad para todos, porque muchas personas que ahora no conducen, tendrán acceso a vehículos que se conducen a sí mismos.. 

 Pero, ¿qué ocurrirá cuando los vehículos autónomos (AVs) sean usados alrededor de todo el mundo?

En  diciembre del año pasado, llegamos a un hito muy importante: Waymo empezó un servicio de taxis en la región metropolitana de Phoenix, en el estado de Arizona, E.E.U.U. Por primera vez, los vehículos autónomos se integraban en el mundo real.

Hasta ahora había sido sólo especulación, pero en este momento empieza el test real de los vehículos autónomos.  ¿Lo aprobaremos? 

La evidencia: encuestas y proyectos experimentales

Hace siete años, la primera encuesta a personas en países europeos se centró en  su opinión sobre los vehículos autónomos: esto formaba parte de un estudio iniciado por un grupo de profesores de la Universidad Libre de Berlín. Los resultados fueron muy similares a actitudes que se han generalizado más en nuestros días.Generalmente, la gente se mostraba curiosa, pero temerosa también. Las personas esperaban pasar sus tiempos de viaje en los vehículos autónomos haciendo actividades más bien relajantes: leyendo, mirando TV y películas, durmiendo, o viendo el paisaje. Hay una sorpresa que surge de esta encuesta, y es que ¡nadie estaba prediciendo trabajar en el vehículo autónomo!

La AAA (Automobile Association of America), un grupo de automovilistas en los EE. UU., realiza encuestas de este tipo cada año. Se han hecho encuestas sobre los miedos de los potenciales usuarios con respecto a los vehículos autónomos: si tenían miedo a viajar en un vehículo autónomo, o si tenían miedo a conducir en la carretera con otros vehículos que son autónomos. En la encuesta más reciente,  ahora que el número de temerosos ha ido cayendo, se ha encontrado que los muertos en accidentes con Tesla y Uber en 2018, contribuyeron a que el número de temerosos aumentara. 

¿Qué dicen las encuestas sobre el futuro? Es imposible predecir: ¿cómo puede uno imaginar cosas, experiencias y elecciones que no vemos, tocamos, y olemos?

En lo que se refiere a esta tecnología de los vehículos autónomos ver es creer.

Pero, ¿qué quiere decir esta frase? Simplemente, que cuando usamos vehículos autónomos, la mayoría de los temores desaparecen rápidamente. Como en el caso de la mayoría de las tecnologías, no sabemos qué sentir hasta que lo comprobamos por nosotros mismos. Y con los vehículos autónomos la experiencia tendrá dos fases en este sentido: el corto plazo y el largo plazo.

En el corto plazo, contaremos con un aceptacíón rápida, tan pronto como los vehículos autónomos de niveles 4 y 5 – completamente autónomos – lleguen a nuestras realidades. En mi experiencia, y también la  de muchos investigadores y periodistas, estos vehículos no deberían despertarnos temores después de no más de cinco o diez minutos. Al contrario, lo que nos despertará, será aburrimiento.

Hay otro hecho importante: la mayoría de los vehículos autónomos no están pensados para pasajeros: serán usados para mover cargas, para servicios municipales, u otros fines. Con respecto a este tipo de vehículos autónomos, la preocupación más importante será la seguridad de los peatones cercanos a ellos.

En el largo plazo, los cambios van a ser más complejos y confusos.

Cuando sea más fácil comprar desde casa, ¿qué ocurrirá con las tiendas de las ciudades? El ayuntamiento de Santa Mónica, California, incluirá estas preocupaciones en su próxima estrategia económica, que será desarrollada  más adelante este año. Y, cuando sea posible dormir en los vehículos viajará la gente a diario distancias más largas? Estas son preguntas muy interesantes que están siendo investigadas por los expertos y estudiosos de este tema.

Muchas procesos similares de reestructuración empezarán cuando los vehículos autónomos lleguen en números suficientes como para crear una necesidad. Los centros comerciales están ya  cambiando o eliminando sus almacenes debido al e-commerce; y las viviendas cambiarán también, pero nadie todavía tiene ninguna idea de cómo.

¿Cómo se resolverán estas tensiones entre los impactos en el  corto y en el largo plazo? Todos los cambios y procesos necesitan paciencia: no se trata de escoger o no una tecnología, sin embargo, se deben identificar de manera temprana los desafíos de movilidad que tendremos al adoptar estas  tecnologías para conocer y prepararnos a los riesgos que crearán.